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sábado, 26 de febrero de 2011
Veinte años Y seguimos el camino
De oraciones con manitas juntas,
de reclamos sin preguntas,
de tentaciones desmedidas,
de concepciones concebidas.
Veinte años:
De acciones bien osadas,
de mujeres bien mimadas,
de decepciones y miserias,
de neurosis he histerias.
Veinte años:
De palabras que no callan,
de deseos que nunca estallan,
de preguntas que se desechan,
de mentiras que siempre asechan.
Veinte años:
Viviendo sin demoras
con la sangre que siempre aflora,
sintiendo sin saber donde estoy,
caminando sin saber donde voy.
Veinte años:
Enterrando a los temores,
maldiciendo a los dolores,
confundiendo a rosas por espinas,
a pretextos por rutinas.
Veinte años:
Dibujando extensos fracasos,
fabricando el bien por el o ocaso,
gritando sin decir nada.
Con la esperanza en la cruz clavada
Veinte años:
Con el sexo bien servido,
con el esperma sin sentido,
con los gemidos buscando un rumbo,
con el amor a los tumbos.
Veinte años:
Confiando sin confiar
Pensando sin pensar
Describiéndome tan sabio como ignorante
Tan hombre como delirante
Veinte años;
Sintiendo el mundo,
buscando el rumbo,
rezando sin oraciones,
desconfiando a las predicciones,
y por sobre toda las cosas;
Veinte años:
Siendo simplemente yo.
A sí pasó mi vida, en estos últimos
Veinte años.
Junto a los Judas Escariotes,
a las Magdalena sin escote,
a los nazarenos sin cruz,
a los ángeles sin luz.
Junto a los que escriben y no publican,
a los que recitan y no meditan,
a los que usaban corbatas de seda,
a los que buscan su condena.
Junto a los zorros de la noche,
a los que maldicen su derroche,
a los que se revelaba sin sentido,
a los que pierden el camino.
Junto a los que insultan por novísimo,
a los que predican su catecismo,
a los que se saben consistente,
a los que escupen su presente.
Junta a las putas por oficio,
a los curas por sacrificio,
a los pobres por negligencia,
a los estúpidos por inocencia.
Yo quise ser
En estos últimos veinte años
Una luz que se vislumbra a lo lejos
Y hable en forma de prosas
Para no ser menos que un poeta
Fue a sí cuando descubrí:
Un titulo para mis emociones.
¿Cuándo Aprenderemos a Caminar?
Y me dije:
En el destino; según Dios establecido,
Me atrevo a recitar mis cosas santas,
Buscando palabras que no espantan,
Y me describan poco soberbio.
Sin temer a las criticas y a mis nervios,
Buscando las frases justas y saludable,
Buscando caminar para no ser estable
Mientras agredo al destino con mis deseos.
Confesando que aveces no puedo,
Y a un a sí, sigo el camino,
Para no saberme rendido y solo en la vida que elegí vivir.
Algunas veces, le describí a una Mujer
¨La noche de amor que amo¨
sentado en algún Bar de Buenos Aires
Siempre comencé diciendo:
Yo supe de lágrimas silenciosas
que dibujaban imágenes de ti
en el interior de mi alma,
supe de palabras sin fronteras
que recitan poesías mal escritas
entre el cielo y el infierno,
supe de la soledad entre multitudes
que gritaban al firmamento
mientras la lluvia sacudía sus rostros,
supe de noches turbias
que reclamaban un manto de piedad
entre le despojo y la oscuridad.
Las noches que yo amo,
Tienen cientos de besos
que se deslizan por los mares de un cuerpo de mujer;
Siendome yo pirata de la pasión,
abordo una y otra vez el puerto de su alma
para descubrir sin pecado la desnudes y salvajismo.
Las noches que yo amo,
Solo describe al amanecer
Con un hombre embriagado de sudor por un buen sexo
mientras ama sin prejuicios.
Hoy; Las noches son sótanos oscuros
Poblados por profetas que salen de su guarida
en busca de ilusas historias de un pasado.
bailan sin ser vistos la danza del suicida,
Y maquillan a las penas con sucias letanías.
Borrachos, sujetan los muros de mi espíritu,
reclamando una y otra vez canciones sin pentagramas,
Mientras cada rincón de mí,
es un deseo de recomenzar
sabiendo que el solo hecho de vivir
Contornea la esperanza de un nuevo amanecer
Y con él,
La noche de amor que amo.
Con la esperanza de transformar su cuerpo
en plena seducción Y el mío en plena tentación,
Compongo mis ilusiones de cama
dejando a tras los conflictos del amor,
sintiéndome parte del mismísimo pecado
que me llama desafiando a mi hombría.
Mientras los encantos del sexo
Son un objetivo que me mantiene despierto y excitado.
No soy práctico a la hora de componer canciones
Con sabor a ilusiones de alcoba,
las baladas son para mí,
solo personajes de un romanticismo que se sabe frágil,
Quizás, la poesía sea un camino menos conflictivo
a la hora de pedir pasión con aroma de mujer y sabor a conquistas.
Recito:
Quisiera ser la luz de tus ojos
Para ver por siempre lo que tú ves,
Quisiera ser las caricias de tus manos,
Y los labios sabor a miel.
Quisiera ser lágrima de tus pupilas,
para comprender tu amargo dolor,
y a sí saber la palabra precisa,
recitando estrofas de amor.
Quisiera descubrirte desnuda
en la gloria de un cielo celestial,
y así, frente a Dios, el inefable,
Amarte hasta despertar.
Eres para mí la soberana,
la mas refinada tentación,
la flor que resiste tempestades,
y la daga que escarbo mi corazón.
Eres para mí el grito fuerte,
que desencadeno mi alma sin pensar,
reclamando de mi todo lo bueno,
Y todavía más.
En el arte de amar, siempre me supe superior a mis instintos
Aun a si, no siempre fui exitoso en el amor,
Al recordar momentos de veinte años pasados
Me doy cuenta que:
Siempre fui un hombre que meditaba y tachaba palabras
para volver a escribirlas en algún papel que terminaba
guardado o rendido en algún cesto de los recuerdos
que no sabrán de rumbo.
Me supe en muchas oportunidades niño capas de soñar
Y grande, capas de llorar mis lágrimas en silencio
Aprendí a querer con el corazón,
no fui ajeno al dolor,
mas puede aceptar.
Aunque no hay dolor que no duela,
Amar:
Una condena,
Y un encuentro con el calvario
El amor sobre el Calvario
Giro mi espíritu en derredor
después de besar tus labios;
y nació un santo rosario
en oración de máximo placer;
y se vio el corazón crecer
en dimensiones ancestrales;
aceptando sus propios males
mientras el propio esqueleto;
asimila el secreto
mas hondo de la perpetuidad
Las cadenas se ataron
bañando a mi alma toda;
cual un ardiente que implora
flotando desde la cumbre;
gritando sobre la lumbre
de la propia inmensidad;
disfrutando la autenticidad
de tus besos sabor a fuego
aceptando que solo puedo
entregarme a la eternidad
de aquella invasión extraña
llovieron dagas afiladas;
se hincaron como plagas
orgullosas de su filo;
entonces como un estío
los incestos en los faros;
no vieron, he ignoraron
sin importarle donde;
la muerte esconde
con su luz un brutal final.
Ser esclavo de tus pasiones
fue un encuentro con el calvario
Y como en el santo sudario
quede esperando en el tiempo
que se forje sobre su santo lienzo
el dolor pasional
Y viéndose frente un altar
de temerosas contradicciones
acepto las emociones
que le enseñaron a volar
Prestigio de mis emociones
Confiando que todo vale,
mis pasos se van forjando en escrituras,
orgulloso aumenta su lectura
Como óleo que busca posar gracias a su pincel.
Tu respiración mujer siento
Mientras contorneo tu imagen,
deduzco que cada encaje es un sabor infinito,
Mas siguen mis escritos confiando en su padecer.
Escribo, me desvelo por ser constante,
reclamo a mis letras un manto de precisión,
el amor es bendición que no calla.
El recuerdo es una presa útil,
me vale cada párrafo sin fronteras,
Es una labor que supera a mi reclamo tan inútil.
Cuando comencé a deducir
Que podía
Me supe sobre lo más alto
De mi letanía.
Las letanías sugerían vivir de rodillas
mientras la inspiración se desahoga
Letanía para mi muerte
Decid, oh muerte ¿qué esperas de mi vida?
así rendido me encuentro expectante,
vivo un silencio yo silencios incesantes,
por sobre los retazos de luz soberana.
Decidme oh muerte ¿A donde he de ir,
cuando mis pasos ya no tengan camino?,
¿el destino de mi cuerpo sobre escombro,
Sera el cataclismo de la soledad por vivir?.
Decidme oh muerte ¿Porque hoy te nombro?
mientras la lapida del dolor tan abierta,
eeja una lágrima tan descubierta,
para derramarse y encontrar su consuelo.
.
Decidme oh muerte ¿Porque de mi desvelo?,
porque tan agónica transpira mi frente,
tu sabes que a sucumbido mi mente,
con el recuerdo que tenazmente me quiebra.
Decidme oh muerte ¿Quien enhebra?
la inocencia de mi esencia bendita,
sabe Dios que mis letras escrita,
son la aflicción convertida en penas.
Decidme oh muerte ¿Por qué estas al asecho?,
¿porque sin preguntar surcas mi pecho?,
si yo tan solo quiero escapar de mi amargura,
soñar con la noche, y abrasado a la luna.
Decidme oh muerte, ¿Porque no escuchas mis gritos?,
si hoy en la soledad estoy buscando el infinito,
mis sueños quieren volar de polo a polo,
para no saben aburridos, rendidos y solos.
Decidme oh muerte, ¿Si me llevas entonces bajo la tierra,
dejaría a tras mis dolores y guerras?,
o seguiré muerto sobre la tierra tan redonda,
y moriré llorando, aunque mi alma se esconda.
Ya nada florece, perdí la primavera,
no encuentro jardines, ni rosas ni azucenas,
solo tengo la voz callada y puñal en mano,
y hasta me parece que al verte, me siento tu hermano.
Decidme oh muerte, ¿Porque se desparrama el veneno,
y el corazón fatigado esta muriendo en le seno?,
cual mi pasión que convertida en estorbo,
no soporta mas peso cargado en sus hombros.
Yo sé que la oscura voz de tu letanía,
dejara a mi cuerpo desnudo, tan muerto en la vida,
y seré entonces un recuerdo bajo tierra,
pidiendo el perdón universal por vivir tantas guerras.
Gimiera mi espíritu invocando lamentos,
!Vedme¡ !oh Muerte¡, cuanto inútil sufrimiento,
¿A caso sabes tu de piedad?. pues este hombre,
teme morir entre la muerte, y definitivamente, no quede ni su nombre.
Decidme oh muerte si tu puedes en espera
dejarme dibujar por un instante algunas primaveras,
sentir como la sangre se mueve toda,
Mientras mis heridas se sierran, con la luz que aflora.
Decidme oh muerte si puedo de viejo dejar mi nido,
y descubrir que para amar, tengo algo mas escondido,
ya llegara el día que solo vestido con mortaja,
estaré con aquellos muertos encerrado en una caja.
Amontonados todos en un lecho vencidos,
ya no-podré mover mis piernas, por mi cuerpo dormido,
sé que cuando esto suceda ¡oh muerte! será tu esplendor,
mas tu sabrás de este escrito, al que escribí con dolor.
Un Ruego Mas:
Que no se muera la flor
Que no se muera la flor
De pétalos tersos,
Que no se muera la flor
De ojos muy intensos.
Que no se muera la flor
De labios acaramelados,
Que no se muera la flor
De pétalos terciopelados.
Que no se muera la flor
Fragancia y seducción,
Que no se muera la flor
Color de ilusión.
Que no se muera la flor
De tallo color piel,
Que no se muera la flor
De besos sabor a mil.
Que no se muera la flor
De tan radiante belleza,
Que no se muera la flor
De transplantada nobleza.
Que no se muera la flor
De corazón salvaje,
Que no se muera la flor
De tan deseado linaje.
Que no se muera la flor
De implacable tentaciones,
Que no se muera la flor
De bendita seducciónes.
Que no se muera la flor
Que en el cielo esta escrita,
Que no se muera la flor
De pecados malditas.
Que no se muera la flor
De labios color rubí,
Que no se muera la flor
Pasión de mi jardín.
Que no se muera la flor
De flores en primaveras,
Que no se muera la flor
De caricias que desesperan.
Que no se muera la flor
De tardes por disfrutar,
Que no se muera la flor
De noches por amar.
Que no se muera la flor
Callada y delirante,
Que no se muera la flor
Cual belleza desopilante.
Que no se muera la flor
De ensalzada magnitud,
Que no se muera la flor
Esa que te lleva a la esclavitud.
Pasaron veinte años y claro esta, es mucho por contar.
Puedo decir que en veinte años:
Las campanas protestaron en el campanario,
la guitarras rugieron en la mayor,
los versos, fueron estrofas sin cuestionario,
las mañanas pretextos de inspiración.
Las tardes, fueron secretos sin respuestas,
las noches, esperma sin hogar,
las opiniones recetas psicoanalíticas,
las confusiones búsqueda de libertad.
Como se ve
Las palabras precisas que ciento,
son gérmenes de cataclismo en mis entrañas,
Un universo de temores que acongojan,
un mar de palabras que se me ensañan.
Mi alma ruge protestando airada,
con la fina ley que la desgasta,
mientras un mundo con su sistema sin alivio,
ve como el sol de Dios, en silencio pasa.
Yo busco vivir la vida de los justos,
allí donde la sana viuda se arrodilla,
y aguardo pensante en un rincón solo,
que se restaure mi mente en cuclillas.
Yo sé reanimar mi fe pero sin paciencia,
sobre un beso de amor -¡uno siquiera!
y atenuó entre palabras mi conciencia,
para abrasar la frágil ilusión que me desvela.
Aquí estoy yo bajo una desnuda piedra,
donde huelen mal mis huesos y cenizas,
mientras admiro a los que viven sin fronteras,
con sus estepas llenas de codicias.
Veinte años
Sin prisa y sabiendo que puedo decir:
Yo he visto morir de pie viviendo de rodilla,
en los tiempos en que la paz era cosa del pecado
y los billetes de cien se disfrazaban de consuelo.
He gritado con el temor de no saber manejar el silencio
que rige en aquellos hombres que nada le importa
y se pierden en el tumulto de los inmorales.
He descubierto que Dios es privilegio de la resurrección,
mientras el complot de la vida y la muerte
queda atada en la sangre del madero.
Me he sentido hombre por sobre el bien y el mal
cuando me descubría por sobre las lagrimas
tan frágil como la carne misma.
Hoy, en la memoria de un pasado que me encuentra expectante,
enhebro mis días frente a una realidad que espera sin prisa
mientras busco incesantemente,
los minuto de reflexión que me permitan ser, por siempre yo mismo.
Mis reflexiones:
Sabe Dios: En cada hombre,
habita un espíritu que aclama,
pedazo de Dios en llama,
resucitando el hálito donde esconde;
el afán que responde,
al derecho de existencia,
Dios se desprende de su esencia,
para dar vida a su obra amada.
El derecho mismo, él más certero,
que la vida nos ha heredado,
clama en su voz desconsolado,
por la falta de indulgencia;
es fatal la insuficiencia de nuestros hechos,
mas el dolor en nuestro pecho,
es tan señor que nos desecha
Persiste en cada hombre la conciencia
que azotada por la estupidez,
aniquila la nitidez de Dios y su obra maestra,
sabe la parca que nada cuesta desenvainar nuestro fin;
es tan profundo el latir
de nuestra propia inmundicia,
que será en nuestra muerte la justicia,
un cerrojo por concebir.
En veinte años hubo tiempo para llorar y otros para reír,
hubo tiempo para soñar y otros para pedir.
Por ejemplo:
Hubo un veinticuatro festivo con su noche en soledad
De veinticuatro a la noche
sin compañía ninguna,
buscare un rayo de luna
sin romper el silencio,
pagando el precio
de la tristeza en la frente,
que me tomara de repente
con un golpe mortal,
mas un dolor tan brutal
Surgirá de la nada,
reclamando en mis palabras
una congoja final.
Será tan fatal la emoción
que sin hacer una lectura,
la tenaz armadura
sucumbirá de intenso borrón,
Lleno de atribulación,
como quien maldice los días,
clamare en letanía
a fin de raspar aquel tenebroso bretel
y desopilante espumarajo,
en el mejor de los trabajos
de mí esperado amanecer.
Justo a las Doce
Dime en silencio cuando levante mi copa,
con esa vos que se sabe tan dulce y serena,
dime al oído mientras mi alma se entrevera,
entre el rechinar de los cristales, y los deseo que afloran.
Dime al oído la palabra dulce,
las letras que asoman de tus labios en mi conciencia,
dime cuando la hora marque la presencia,
del renacer humano por sobre sus cruces.
Dime en el silencio las palabras todas,
para aliviar la angustia de mi alma ardiente,
dime lo que quiera y sea contundente,
el mensaje justo que no distorsiona.
Yo soy un hombre que paseo orgulloso,
la riqueza falsa de unas cuantas rimas,
y enredo su alma con la de los otros,
sin darse cuenta que se corazón se margina.
Ninguno como yo teme de tus palabras,
ni el paso lento de tu existencia,
aun a sí, ignoro tu presencia,
cayendo rendido en la cobardía.
¡Oh señor! dime al oído alguna estrofa,
en esta noche tan especial de alegría
en el fondo de mí espíritu puedes hablarme,
con fecundas frases que se expanden.
Dime con tu voz y con el saber que envidio,
con tu equidad y tu justicia que no es poca,
mi Alma esa, esa que margino,
renacerá con tigo a la vida que le toca.
Dime con tu voz mientras extiendo mi mano,
y me alejo por un instante de toda malicia,
yo no sé de razones y reniego con la justicia,
solo quiero saber que no me esfuerzo en vano.
Enséñame que el triunfo no consiste,
en lucir, en mandar, y en tener suerte,
enséñame que el triunfador se hace fuerte,
cuando ve su error, y no se avergüenza de lo triste.
Háblame señor ¡OH gran amigo!
que estoy tan activo y al descubierto,
no dejes que en mis manos, el paso incierto,
caiga como migaja inservible.
Sigo con apóstrofes, muy duros,
Escuchándote en silencio, hablando solo,
no quiero mi vida fría como en los polos,
quiero la sangre hirviendo y el cuerpo si nudos.
Háblame con la voz que en el mundo,
a consolado al pobre y su agonía,
que la ley de tu eterna sabiduría,
comprenda que soy hombre nada rudo.
Sin tu voz, no tendré ley, patria ni destino,
seré hierva retorcida sobre la selva,
y viviré hasta que la muerte me vuelva,
polvo triturado en los caminos.
Más romperé las claves de mi juicio,
mi conciencia no tendrá su atenuante,
y el gran Leviatán al verme agonizante,
Se apoderara de mi y mi destino.
Pero no quiero yo que en esta tierra,
me perdones por mis errores concebidos,
solo quiero que limpies los caminos,
para que mi andar resista cualquier guerra.
Tú eres el hijo de Dios el inefable,
que perdona desde el Gólgota al perverso,
sea tu perdón sobre el universo,
la bondad que sobre pasa lo inimaginable.
Donde esta esa voz que gime en la sombra,
y busca mi pecho cargado de rencores,
mi jardín podrá estar lleno de flores,
pero sin tu voz viviré sobre las sobras.
Que rincón de tu existencia será mi asilo,
para poder acurrucarme aunque sea como un perro,
si he de ponerme debajo de un hierro,
sea el mínimo dolor por sobre su filo.
Que seria de mí sin tu presencia,
mas que un cadáver mal oliente y sin mortaja,
sin siquiera para descansar en una caja,
vagaría por los paisajes sin destino.
Que despojo solitario sin hermanos,
sin nadie a quien hablarle al oído,
tan hombre y tan errante en los cominos,
ni una flor se posaría en mis manos.
Yo proclamo ante ti que tú eres el justo,
y afirmo que con tu mano estable,
No juzgarás con tu justicia sin dejar de ser el padre,
Ni siquiera a la rama de un arbusto.
Por eso señor, si lo crees necesario,
háblame aunque más no sea en este día,
pues una sensación perpetua me confía,
una obra en óleo con su calvario.
Ruego yo en este día tan sublime,
que no permitas abrasarme en cobardía,
levantare mi copa sin olvidarme que podría,
dejar la estupidez que me inhibe.
Tal ves una visión, de esas que no acaba,
me saque de mi gran abatimiento,
y al sonar las doce mis pensamientos,
se deglutan en un mar de palabras.
Mudo estaría yo pero no puedo,
retorcer mi lengua desesperada,
porque me impera una ley que aunque derrotada,
reclame el barullo de sus maldiciones,
Yo miro con espanto las condiciones
del Caín y del Judas equivocado,
cual sí yo, pobre sombra, embustero y desconfiado,
fuera juez con su vara para quien me estorbe.
Yo el que aveces se fastidia,
por la igualdad del Señor y sus dones,
pregunto ¿Por que al ganar quedan millones,
doblegados a consumir una derrota?.
Más quien se sabe triunfador por cada nota,
se perpetúan melodías de tristezas,
es que la gloria aveces sube a la cabeza,
y se siente con mas derecho del que le toca
Pobres idiotas han sellados en su frente,
la barbarie de la poca conciencia,
vale más cien perdedores con decencia,
que quien logra la gloria por sobre el justo.
Por eso los hipócritas eruditos,
que sobresalen con su arte difamatorio,
construyen con sus bocas montes malditos,
salpicando con miasma de sanatorios.
Por eso los hipócritas que se creen justos,
construyen con sus lenguas obras teatrales,
marginando con indiferencia en este mundo,
a los humildes sofocados por tantos males.
Y ordeñan la solapa de los que más tienen,
llenándolas de honores he indirectas,
proclamando al oído que maldigan,
mientras sonrientes abrasan el plato de la colecta.
Por todo esto hoy estoy desconsolado,
y reclamo que se sierren mis cicatrices,
proclamo que estés hay a mi lado,
para besar las manos de los infelices.
Como ves señor levanto mi copa,
pensando que ni siquiera es lo debido,
pues cuando comparto mi mesa con los amigos,
,e olvido de la verdad que me sofoca.
Sospecho !oh¡ señor por sobre todo,
que esta noche llena de heridas que nos maldicen,
mo aceptare los presagios de quienes predicen,
un consuelo hipócrita para el afligido.
Levantare mi copa, he infundare un pedido,
Para ti, Señor, rey celestial,
Apártanos de todo mal,
Pobre y rico por igual.
Fue esta una Navidad muy particular,
donde solo reclame
igualdad de condiciones para todos
Confidencia de mi oración
Claro como el agua pura,
Manantial sublime del bien absoluto,
Prodigiosa visión que sobre lo justo,
Rebasa su luz meridiana
Celestial mensajero del infinito,
Fuerza que abraza a la palabra exacta,
Precisa dimensión que pacta,
La redención eterna por sobre lo escrito.
Perpetua señal que hoy he visto,
Retratando a la humanidad entera,
Perpetuo coraje que se entrevera,
Con la pobre percepción que recito.
Recibir el dolor, celestial mensajero,
Con esa entera nobleza que palpitas,
Tu fuerza es tan noble que esta escrita,
Las profundas plegarias del mundo entero.
El dolor es un proceso que sobre el heroísmo,
Será el temblor de la furia vigorosa,
La muerte será por sobre toda las prosas,
La conquista de la vida por sobre el hermetismo.
Tal vez la visión de la mirada macabra,
Sea el eje para llegar al entendimiento,
Riega tu sangre por sobre nuestro aliento,
Y cuando llegue el día, levántate y anda.
Porque impera una ley que en la derrota,
La vida por sobre la muerte abrirá caminos,
Y es tan claro que ni él más vil de los sentidos,
Bloqueara un centímetro de tus pisadas.
Tu sabes a conciencia que cada hombre,
Es un futuro incierto de fanático drama,
Tú sabes a conciencia que cada alma esconde,
El pavoroso flagelo de la estupidez humana.
Los espíritus recaen en la soberbia,
Las heridas se abren como si nada,
Se agita en cada hombre la presencia,
De la impura idiotez soberana.
La típica incertidumbre se recicla,
Y palpita la adversidad sobre los pechos,
Y el claro de la verdad es un hecho,
De basura dispersas en cada drama.
Con altos clamores vive la injuria,
La grandeza de los ideales es un despojo,
Y parece tan grande nuestro enojo,
Que la razón en un animal con su furia.
La compasión, se compadece de la miseria,
Va hacia ella blanca y perfumada,
Y en su soberbia tan profunda,
Se viste de limosna para ser más bella.
Que insensata es la ley desparramada,
Sobre el sano manto de la justicia,
Si hasta parece arrebatarse entre tanta risa,
Mientras el ponzoñoso dolor las separa.
Mensajero de la fe por excelencia,
En ti circundan infinitas virtudes,
Clama en parábolas las vicisitudes,
Para que tus huellas no sean borradas.
Tú conoces nuestros pecados los más funestos,
La mancha, la más grande, la peor,
Nos Creemos justos y muy honestos,
Haciendo de la vida lo peor.
Vivimos un discurso deforme,
Mientras dictas tú las prismáticas del bien,
Entre nosotros un ente uniforme,
Nos confunde y nos aniquila la cien.
Sometidos ya en el desquicio,
Sin el juicio supremo, sin atenuantes,
Se atreve el Leviatán tan rutilante,
A castigar nuestras almas sin prejuicio.
Hablaran los pecados entre los vicios,
Con la inocencia sumamente perturbada,
Sea el hombre con su vida mutilada,
Con la ausencia del bien que nunca quiso.
Los prejuicios de mis reclamos
Grito tanto, grito duro,
Con juicio seguro,
Con recetas magistrales,
Con juramentos banales,
Con él vació con que convivo
Con mí retardado desvió,
Con mis estúpidas conclusiones,
Sin respaldar mis decisiones.
Misma luz, misma presencia,
Que desata mi omnipotencia,
Misma ley, mismo universo,
Mismo bien sobre el que rezo,
Mismo espíritu desesperado,
Que callo en silencio fulminado,
Mismo desdén, misma pasión,
Que quebranto mi ilusión..
Yo sé bien que mis razones,
Tienen tendencias, tienen pasiones,
Tienen un Dios muy presente,
Tienen el gusto amargo y doliente,
Tienen la espina infestada,
Sobre mi frente transpirada.
En cada minuto y en cada instante,
El fervor es excitante,
Yo sé del tallo de la hiedra,
Que no sube por la piedra,
Yo sé que muchas pero muchas veces,
Mi grito escupe, mi grito crece,
Por exceso de cualquier excusa,
Que juega a morir confusa,
Por ser hombre verdadero,
Y buscar sentirme aun entero.
Paro
Sin Aire estaba yo sobre la noche,
Palpitando las tinieblas con que se viste,
Y el aire tan escaso como un reproche,
Ponía mi pecho en pena, por sobre lo triste.
Y fue la desesperada búsqueda de sentirme vivo,
Que derrochaba lagrimas por sobre mi aliento,
Dejando mi cuerpo en estado cautivo,
Por sobre mi fuerza y mi entendimiento.
Las horas pasaban no muy deprisa,
Como siendo cómplices de un tiempo lento,
Y el aire muy escaso hacia trizas,
A esa paz que yo siempre llevo dentro.
La falta de aire me pesaba tanto,
Como el desprecio que le tengo al crimen mismo,
Y es que sin aire ya cruzaba el espanto,
Para sentirme morir en un abismo.
Y llegaron sin que me dé cuenta dos peregrinos,
Con sus túnicas que denotaban un doctorado,
Y no dudaron en decirme que en sus manos,
Figuraba la luz de mi destino.
Y propusieron salvarme con mucha astucia,
Con la sana sabiduría que los gobiernan,
Y confié en entregarles mi suerte sucia,
Por una bocanada de aire que parecía eterna.
Sobre mis venas los peregrinos se atrincheraron,
Y descubrieron que mi suerte no era poca,
Mientras de un golpe certero hincaron,
La bocanada de aire que por derecho me toca.
Por el año dos mil tres sufrí un paro respiratorio,
Aun a sí, mi camino no se detuvo gracias a quienes a tiempo
Salvaron mi vida
Las estrellas no deben dejar de brillar
De compasivo como hombre en agonía,
Zozobrante, postrado en desesperanza,
Caído por la angustia que me alcanza
Clame al Señor con lo que no-tenia
Cual desesperada miseria que me ahorca,
Por los pasos que han marcado mi camino,
Sabe Dios que en mi postura de peregrino
Gritare con mi voz hasta que quede ronca.
Y es mi derecho postrarme sin mesura,
Con la enfermedad que busca su remedio,
Y Son mis ruegos los que buscan por cualquier medio
Un milagro con radiante compostura
Y le reclamo como apóstol por sobre el presente,
Mientras mis ojos se limitan a ver el piso,
Sin comprender por que el destino quiso,
Golpear en mi alma con un inocente.
Y es allí como mi angustia echa jirones,
Va creciendo en su angustiosa letanía,
Y sin verme fraile de un Dios con mi cobardía,
Soy la muestra de cómo trata Dios a los corazones.
Tal vez el afán de una enfermedad macabra,
Me enseñe a maldecir sin arrepentimiento,
Y es tan humano mi pensamiento,
Que me inundo ante Dios en un mar de palabras.
Y es propio del dolor que me atrinchera,
En un terreno de filosas espinas,
Y se derrama la sangre que ni imagina,
Como fluir sin que nadie se lo pidiera.
Es propio de el dolor y su vicio,
Llegar sin informar de su presencia,
Y es propio del hombre ante su existencia,
Envolverse con este en un desquicio.
Es por esto que mi razón se consuela,
Comprendiendo del dolor y su ventura,
Aceptado que aunque reine la locura,
No ahí que pretender, dolor que no duela.
Mi alma ya insana, no cree en ella,
No desea seguir como ente en su trayecto,
Prefiere morir sin tregua como un insecto
Antes que se apague la luz de una estrella.
Fanática verdad que se sabe llena,
Reconoce su absolutismo por sobre el pecho
Es esa verdad, miserable que ante los hechos,
Me deja sin tregua con inconsciencia plena.
Y es esa verdad por la que mi alma clama
En un grito de suplicas y contradicciones
Ya que de lo bueno y malo vivo a jirones
Siendo el pecado en mi como una llama.
Pero humano soy y sacerdote,
De mis propias debilidades he inocencia
Y aun a si pongo en su presencia,
La fe en dios por sobre cualquier Escariote.
He de seguir con el valor de los insanos,
Tratando de no pujar con mi lengua
Tan cristiano como mi cristiana mengua
Que vive de lo poco que hay en sus manos.
Mi espíritu tan colmado de inquietudes
Fatigado por simples contradicciones
Dentro de la caterva de las simples oraciones,
Solo espera de las deidades sus virtudes
Tan plagado de chispa y estrofa truncas
voy perdiendo nitidez en el trayecto
El afán de mi análisis es tan incierto
Que no soy hombre en fe ni lo seré nunca
Y sigo escribiendo apóstrofes duro
Como signo de hombre en desesperanza
Sabe Dios que mi fe busca pero no alcanza
La claridad de la confianza sobre algo puro
Mi fe que es muy pobre, ya no resiste
La conciencia de ver a una estrella en ruina
Sabe el altísimo que aunque me inyecte con morfina
No soporto ver de mi hija ni gesto triste
Cual mal que a brotado y persiste
En castigar a una vida que esta en mis manos
Si aquí estoy yo tan pobre y tan humano
Para extirparle la vida como a un quiste
Una de mis hijas vivió la pesadilla de una funesta enfermedad,
Fue sin lugar a duda uno de los peores momento de mi vida
Por esto; solo me resta contar lo que viene
Aun a si mi epitafio ya ha sido confeccionado
Mi epitafio
Después de tanto andar por la vida,
aquí descanso yo sin ser importante.
Ya sé a marchado mi escaso gozo,
aquí descanso yo: en este humilde pozo.
Mis manos, ya no contornean los movimientos,
se han quedado clavadas en el aburrimiento.
Mi descanso eterno no será un problema,
ya escuchare las voces que me condenan.
La tierra que tengo enzima es un pretexto,
para que mi esqueleto se mezcle con todo el resto.
Ya no sentiré penas en mi morada,
ni me asustara sentir mi piel deteriorada.
No disfrutare el calor, ni sufriré él frió,
No lavare mi cara con agua de un rió.
¿Como vera mi imagen oh! fiel mortaja?,
Si hasta parecerá un esmoquin que bien me encaja,
Con las manitas juntas, erguido sin ser visto,
Esperare en silencio que aparezca Cristo.
Y si por mi no viene, que se pudra mi nombre,
Mientras Satán me lleve a un lugar que no estorbe.
Mis labios no sentirán esa sed maldita,
De los besos regados con esencia bendita.
Amar para mi no será un asombro,
Ni me sentiré atrapado entre tanto escombro
De hombre por cierto me he recibido
Y de tanto luchar ya me encuentro rendido.
Solo me queda describir mi Epitafio,
Con palabras sencillas que no ocupen espacio.
!Hijas! Las amo con el alma.
Veinte años y puedo decir que:
Yo soy lo poco que puede construir con mis manos,
soy el esfuerzo de la vitalidad hecha alma;
Trato de acariciar la calma entre la tempestad y la ilusión,
lloro en la oscuridad para ocultar mis plegarias,
me entrego en cada mañana a la vida
confiando en que algo bueno a de pasar,
soy la libertad aguerrida que descarga el furor.
Vivo el clamor de la espina que erguida se subleva al viento,
reduzco el movimiento entre la depresión y la exaltación.
Yo soy la tentación que crece entre el bien y el mal,
soy la fatal transgresión hecha capricho,
describo mis dichos en forma de prosas con el fin de aceptar mis errores,
dibujo las cosas como la ven los ojos del corazón mientras confío
que alguien aceptara mis delirios.
Yo pierdo la noción cuando el recuerdo me habla del pasado,
soy el que a buscado el amor entre la locura y la tempestad,
confundí la lealtad con la fidelidad hecha triza,
confundí la prisa de mis pasos con la desesperación.
Yo soy la emoción, y el grito que me acongoja,
Y confió en el bien absoluto mientras amando me pierdo en la idiotez.
clamo por la nitidez de los conceptos que me estructuran,
soy simplemente la criatura que como hombre se vio nacer
para aprender a morir sin exaltación
Como se ve:
Me vienen estas cosas desde el fondo de la vida,
Alentado por los días de pura soledad,
Hablo con estas líneas observando mis reflejos que están
Sobre agua cristalina removida por el espejo de mi espíritu,
Cual sabor de sueños que han de ser en lo mas sincero que mi ignorancia,
Cual ingrato actos de circunstancias que me limitan
al margen de invocar, mis sueños,
Cual gesto de arrogancia que se mezcla con la moral,
Mientras la eternidad me desmantela por completo.
Me he de saber honesto con algún manto de piedad,
Al margen de vivir regulando mis acciones en cada circunstancia
hasta que la muerte me acompañe.
En todos mis pasos mi imagen se a delatado frente a un espejo traicionero,
mostrándome desnudo, frágil he indeciso, apasionado, libre de pretexto
con mi corazón abierto a la hora de amar sin dudas.
En todas las rebeliones de corduras que fue canje para mi cobardía.
Supe ser el resultado de las osadías de mis sensaciones que se describen
por el amor que vive frente a su ansiedades.
Defecto este; Capas de transportarme sin demora a un mundo
Aveces de desilusiones y otras de certera armonía
Así escribo yo, tan decidido como atento,
gimiendo, llorando, buscando la calma que implore mis fracasos.
esperando con escasos recursos que Dios se apiade,
y me llene como un padre que ve a su hijo por momentos inseguro
por momentos atreviéndose a la vida.
Así en lo profundo de mis irregularidades hechas letras
Me quedo al descubierto junto a mis repetidas plegarias
que no son gritos desenmascarados redactando sin oficio,
Por todo esto siempre me digo:
que cada estrofa no sea siempre de penas
que cada pena no acomule mil horas,
que se resista el honor a la condena
que sea la fe la espada que aflora.
Sin mas que dar de mi, solo te diré:
Tu me conoces tan bohemio como humano
el tiempo a pasado pero veinte años en verdad no es nada
la vida es soberana y sabe él por que de los acontecimientos.
el tiempo es el mecanismo más perfecto con el que Dios sé jacta
de futuro presente y pasado.
lo que somos, es el producto de un camino incesante.
Lo que terminemos siendo
Sera indudablemente nuestra decisión.
A MANERA DE DESPEDIDA
Recuerdo mi juventud ya desvanecida en la sombra
Y confieso que he vivido sin pedir nada a cambio.
He visto como las aguas tranquilas del mar, de repente;
Se agitan buscando el grito desesperado para transformarse en olas salvajes.
Confíe en cada beso escurridizo que sé atrevió a llamarme en silencio
Mientras mis deseos se prendían en el medio de mis temores.
La conspiración de las horas, siempre se burlaron de mí en el tiempo
Demostrándome que la vida se toma revancha.
Nunca fui eficaz al momento de decir te quiero,
Y quizá el castigo por tal error sea querer sin atreverme a poner la mirada fija
En alguno corazón que me esperaba inquieto he impaciente.
La poesía fue para mi un escape que me a mostrado incapaz de volar sin ella,
Y aun sabiéndome pobre he imperfecto en materias literarias,
Supe aprender a mirar en cada párrafo un rincón de mi esperanza.
Cuando recorrí las hojas de algún libro con autores ilustres,
Comprendí que nunca siquiera llegaría a ser un practico de las composiciones.
Carlos Bousono, me enseño haber La moneda contra la losa
Alfonsina a sentir que el amor era cuestión de sufrimiento
Almafuerte a no darme por vencido ni aun vencido,
Gabriela Mistral a entender que en cada paisaje hay un sueño escondido,
Lugones me llevo por un mundo llenos de pensamientos amoroso
Enrique Banchs mi hizo alcanzar El cascabel del balcón
Julio Cortazar me enseño a descubrir la innovación de las técnicas marrativas. Rayuela; obra esta que leí una y otra ves, me dejo incapaz siquiera de atreverme a ser parte de alguna historia compuesta por la razón y el delirio de mi pobre imaginación.
Borges me demostró que la excelencia es inconfundible cuando la mano de Dios dicta cada estrofa.
Con él, me sentí inútil, atrevido y un falto de todo conocimiento.
Lo esencial es invisible a los ojos.
Y el Principio se transformo en mi libro de cabecera.
Déjate llevar por la corriente de la vida ligero de equipaje
decía Antony de Mello
De hay en mas una frece que me acompañara hasta mi muerte
!Como los envidio¡
mis letras simplemente son pobres, carecen de morada,
son incapaces y promiscuas, solo se sostienen
por engreídas con sus manojos de palabras que se repiten constantemente.
Quien soy yo sino cada letra que se atreve sin remordimiento,
A verse atrevidas he irrespetuosas.
De ves en cuando, cada poesía, cada letra con sabor a pentagrama,
Cada oración con sensaciones de la vida,
Cada historia con reclamo de la verdad,
Me muestran simplemente un ser sin rumbo,
Que se atrevió a seberse libre y soberano atrevas de sus trabajos
Que nunca serán publicados.
Mas bien, buscaran algún cajón para dormir sin decir nada mientras espera el momento preciso para tomar la palabra y decir que alguna ves estuve aquí.
Un pensamiento
Un momento de reflexión
Un encuentro con cada sueño
Un recreo con la ilusión
Hoy no hay pluma en mi escritorio
Ni papel para soñar
Un teclado abre su boca
Y cientos de letras saben bailar
Abre tus alas,
aprende a volar.
Sierra tus ojos,
busca tus sueños
Me dejaste marchar sin decirme siquiera una palabra de despedida
Ambos seguimos caminos diferentes,
Nuestro presente nos encontró formados y formando sueños
Mas solo queda algo por decir
Nunca te olvide.
Este escrito esta dedicado a una persona que fue
y por siempre será un pedazo de mi corazón.
YO SOY
simplemente mis pecados,
Mi refugio mis sueños mi hastío.
Soy quien convive con el delirio
Y el grito inmaculado,
Soy el que quiso desesperado
Navegar por los sueños de las tentaciones,
Soy el mar y las pasiones,
la frescura de mi propia ignorancia,
Soy una frase con arrogancia,
Soy la profesión sin directorio,
Soy la paz la guerra y el repertorio,
las mil lagrimas purificadas,
Soy la ira , la flor y la plegaria,
soy el que se atreve a decir no puedo,
Soy el calor el frió y el miedo,
Soy comunión con la estupidez,
El desierto, un oasis y la lucidez,
El grito que sin sentido se somete
Soy el que reclama y se compromete
con sus propias limitaciones,
Soy el pan, el vino, y las pasiones,
el refugio de mis dudas sin respuestas,
Soy, la mirada siniestra
la porción que me toco del pecado,
Soy la calma, la angustia los deseos soñado,
el que clama no darse por vencido,
soy el que se atreverá a buscar decidido
Una caricia para su frente,
Soy el bien, el mal, la plagaría obediente
La oración es pos de armonía,
Soy la voz que habla en rebeldía,
La inspiración que acepta sin prejuicio
Su sentencia al final el juicio
Frente a un Dios analizando sus letanías
Muere el amor
El Amor muere,
Una flor se desvanece,
Un hombre llora.