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viernes, 6 de mayo de 2011

La republica de Cromagnon

La Republica de Cromañon

Soñó la banda y muy ferviente copo la noche,
Sin pensar que hay tinieblas que no resisten,
A las almas inmaculadas que a un se visten,
Con los grilletes de la estupidez sin ningún reproche.

Y busco la luz fulminante en las alturas,
Con la mano cómplice del inocente,
Mientras el vacilante fuego tan convincente,
Se transformo en vestía sin ataduras.

Sobre el calor los desprecios dejan su rastro,
Castigan a las pasiones y a la vida tierna,
Sin saberlo un dos mil cuatro incendió sus piernas,
Hoy lloran sin consuelo asta los astros.

En la ardiente hoguera, la suerte se aparte,
Los .jóvenes son miserables y cautivos,
De la vida plena, de saberse vivos,
A un segundo fuerte con la vida muerta.

Y buscan salvarse reulgitando angustias,
Marchando por una vía que parece eterna,
Sin saberlo el demonio es quien gobierna,
Frente a justificaciones necias y verdades sucias

Sonaron desesperadas voces en cada sombra,
Sin remediar llantos y asombros,
Mientras agoniza la vida bajo escombros,
Estirando sus manos cuando la nombra.

La sensación es tristeza que me domina,
Y no me deja comprender tal maraña,
Se me infecta de lado a lado en mis entrañas,
Como una herida maltratada como una espina.

Que cicatriz macabra se grabara en la frente,
Que justicia honrosa marcara su centro,
El desquicio, lo despreciable ha quedado dentro,
De las almas mutilada por lo incoherente.

Quien pudiera complacer el anonimato,
Y alejarse de lo vil corrupto, de lo verdugo,
Que fácil seria no soportar el yugo,
Buscando ricas historia para el relato.

Pero la chispa del dolor con estrofas truncas,
Palpita con su flojo sobre los pechos,
Y la verdad tan hiriente frente a los hechos,
Me obligan a deslizar estrofas como nunca.

A si sin ser el unció, ni el mas solo,
No tratare al dolor dándolo vida alguna,
Solo llorare en silencio bajo la luna,
Mientras mis ojos se ocultan junto a los codos.

Y sigo buscando apostrofe de los mas duros,
Tratando de hablar de todo sin un consuelo,
Es que la sangre corre por nuestro suelo,
Y la víspera del dos mil cinco ya es algo impuro.

¿quién cargara culpas para el desvelo?
¿Quién será incorruptible por un instante?
¿Quién le pondrá el cuerpo a lo delirante?
¿Quién adra respuesta a tanto duelo?

¿Qué explicación daremos por lo imprevisto?
¿Qué palabras savias tendían venturas?
¿Quién controlara tanta locura?
¿Donde están los Judas los Pilatos y los Cristos?

Tal vez una visión un punto fijo,
Nos enseñe a salir del sufrimiento,
Y nos quede al despertar sentimientos,
Amparado por un gran crucifijo.

Tal vez el hombre para entonces,
Se ponga a platicar con la jauría,
Y pueda entender que debería,
Separar la piedra y pulir el bronce.

Tal vez los espíritus soberbios,
Vean su necedad entre sus palmas,
Y sientan que son muy jóvenes las almas,
Incrustadas entre sus nervios.

Tal ves la equidad y la justicia,
Recaigan con juicio sin mostrar sutilezas,
Y sea lo justo un manantial de pureza,
El que limpie el gran abismó de inmundicias.

Seres sin escrúpulos seres sin decencia,
Que lavan como Pilato sus manos urticantes,
No olviden que abra un segundo, un instante,
En que tendían que rendir cuantas por su indiferencia.

Corazones de leyes de leyes mutiladas,
Que desgarran sus vestiduras para saberse santo,
Abran sin vacilar sus ojos al espanto,
Y escuchen las voces de madre, padre, he hijos desesperadas.

Alma de pobre altura, alma de insanos,
Que amasan fortuna infectando todo en su trayecto,
Sin comprender siquiera al insecto,
Que inyecta su larva para que coman de sus manos,

Alma que quiebran corazones y purezas,
Que Esculpen a sus pasos morosos muros,
Y juegan a ser dioses sobre conjuros,
Que lubrican el excremento sobre sus cabezas.

Almas que no renuncia a la gloria de lo mundano,
Y viven arduos desiertos de ilusiones,
Sembrando mersenarisas contradicciones,
Donde reinara la tragedia sobre su hermano.

Se ave que la sentencia, cuando golpea da consuelo,
Con distintos saborees para las partes,
Pero sabrán los hombres días mediante,
Que no abra dolor ni por un segundo que no duela,

Por eso es necesario gritar las penas,
Buscando responsables para sentar en el banquillo,
Que caiga sobre ellos el filo del cuchillo,
Como callo sin aviso la muerte por nuestras venas.

Fue una noche muy trágica cuando comencé a escribir esto no puedo entender que no hallamos aprendido

YO SOY

simplemente mis pecados,
Mi refugio mis sueños mi hastío.
Soy quien convive con el delirio
Y el grito inmaculado,
Soy el que quiso desesperado
Navegar por los sueños de las tentaciones,
Soy el mar y las pasiones,
la frescura de mi propia ignorancia,
Soy una frase con arrogancia,
Soy la profesión sin directorio,
Soy la paz la guerra y el repertorio,
las mil lagrimas purificadas,
Soy la ira , la flor y la plegaria,
soy el que se atreve a decir no puedo,
Soy el calor el frió y el miedo,
Soy comunión con la estupidez,
El desierto, un oasis y la lucidez,
El grito que sin sentido se somete
Soy el que reclama y se compromete
con sus propias limitaciones,
Soy el pan, el vino, y las pasiones,
el refugio de mis dudas sin respuestas,
Soy, la mirada siniestra
la porción que me toco del pecado,
Soy la calma, la angustia los deseos soñado,
el que clama no darse por vencido,
soy el que se atreverá a buscar decidido
Una caricia para su frente,
Soy el bien, el mal, la plagaría obediente

La oración es pos de armonía,

Soy la voz que habla en rebeldía,

La inspiración que acepta sin prejuicio

Su sentencia al final el juicio

Frente a un Dios analizando sus letanías



Muere el amor

El Amor muere,

Una flor se desvanece,

Un hombre llora.