Buscar este blog
sábado, 1 de octubre de 2011
Padre soy yo, Candela
Cae la tarde: El dolor va escoltando,
A una esperanza vencida por su agonía,
Y lamiendo basura, la vida sucumbía,
Sobre el amor que de su pecho se ve postrado.
Una esperanza rendida en una horca,
Se dibuja desvanecida ante los hechos,
Y es tal dolor que los cuerpos muy desechos,
Aceptan el silencio que les toca.
Es la razón perdida por la locura,
La que debe afrontar a los pesares,
Y se siente disfrazada por tantos males,
Envolviendo al corazón con ataduras.
La inocencia y el amor de una argentina,
Se siente frágil y acorralada,
Y grita con su silencio desesperada,
Maldiciendo al Leviatán y su rutina.
Es hay cuando los deseos a montones,
Reclaman con la mirada al cielo,
A un Dios que por un instante tome vuelo,
Y consuele a tantos lastimados Corazones.
¿Como pueden las acciones Macabras,
Renacer como serpientes venenosas,
Lastimando a cada pétalo de rosas
Mientras los ruegos, no son mas que palabras?
¿Como puede la maldad tener astucia,
Y establecer su existencia entre nosotros?
Quien pudiera juntar a los malditos rostros
Para ver su mirada diabólica y sucia.
¿Como pueden los sicarios seguir sus vidas,
Cuándo toman lo mejor de nuestro futuro?
¿Como resistir la vida sí es tan oscuro,
Ese marco que nos marca la salida?.
¿Como resistir tantas inmundicias?
¿Como aceptar un alma en despojo?
El dolor de lo inmoral nos lleva al rojo,
Y nos aleja del amor y sus caricias.
¿Como resistir bien estoicos a la miseria?
¿Cómo aceptar la compasión manoseada?
¿Como sostener a la esperanza manchada?
Mientras ríe nuestra tara y nuestra histeria.
Seres macabros, seres llenos de indecencia,
Que se jactan por sus maniobras tan cobardes,
Llegara el día que sus almas detestables,
Sufrirán del Dios vendido su justicia.
Seres soberbio: ¡Seres llenos de discordia!
Que visten el atuendo del sagaz verdugo,
Regando la sangre sobre el yugo,
De la razón, la piedad y la misericordia.
Seres embusteros ¡Sanguinarios! ¡Asesinos!
Cubiertos de rencores y misterios,
Llegara el día que recaerá como algo serio,
Estiércol, gran fruto de sus destinos.
Y la estocada crecerá en sus últimos alientos,
Con la verdad reclamando en su conciencia,
Y Serán verdugos mostrando su obediencia
A los rufianes expertos en sufrimientos.
Almas enfurecidas, almas sin estrellas,
Que lastimaron a un ángel por venganza,
Y castigaron la sonrisa que aun no alcanza,
A descubrir la vida y subirse a ella.
El dolor infligido en nuestros rostros,
Será un reclamo que por siempre nos estorba,
Será la vara que justa nunca se encorva,
Y reclamara con fuego cósmico hasta en los astros
Seres miserables llenos de inmundicias,
Maldigo su existencia y sus trayectos,
Y ruego sea aplastado como los insectos,
Acorralados por sus asquerosas avaricias.
Y sigo con apóstrofes aun más duros,
Regurgitando el dolor de mis entrañas,
Y confieso que es el mismo diablo y sus mañas,
Lo que saco de mí lo más oscuros.
Me pesa tanto Candela y sus once años,
Que me postro en llanto como un padre,
Ruego por mis hijos, que nunca encuadre,
Estos hechos que nos hacen tanto daño.
Y me siento en el fondo del Nirvana,
Con un temor y un sentimiento contradictorio,
Y levanto con estos versos un petitorio,
Privilegiando a la razón en la esencia humana.
Ruego no vivir la vida en un patíbulo,
Dejando en la nada todo crimen,
Busquemos la verdad que nos redime,
Sin hacer de esta historia un prostíbulo.
El amor es la sensación que se resiste,
Al dolor que nos lleva a la ruina,
Quiera que el amor sea inyectado como morfina,
Para sobre llevar este hecho amargo y triste.
Quiera que esta herida no cierre en falso,
Quiera que la verdad no se esconda,
Quiera que el manoseo no entre en ronda,
Ni la justicia muera ahorcada en su cadalso.
Quiera que el mal no crezca con su gente
Ni el Leviatán camine con su guadaña,
Que los asesinos no nos refresquen son sus hazañas
Esclavizándonos al dolor y a la muerte.
Quiera que la verdad no sea seca,
Que la justicia por un instante sea sana,
Que cada acción sea una acción bien humana,
Y la sentencia no sea falsa ni tampoco hueca.
De tal suceso voy sacando conclusiones,
Y por un instante todos parecemos eruditos,
Y opinamos como si fuéramos adictos,
De un saber cargados de contradicciones.
Las víctimas por un instante son reptiles,
Cargadas de esencia venenosa,
Y lo que fue pétalos de huna hermosa rosa,
Ahora es carne roja para los gentiles.
La fe vive hojeada por los nervios,
Mientras la cruz de Cristo esta en despojo,
Y Candela con su sangre bien en rojo,
Pide piedad ante los hombres tan soberbios.
Recordando que su inocencia no es culpable,
De la basura que hace al hombre y su miseria,
Que culpa tiene ella de tanta histeria,
Y del manoseo insensato y deplorable.
Más yo busco en mi cruz justa o injusta,
La oración que me liberé de tal tristeza,
Mientras maldigo agachando mi cabeza,
Y siento mi carne rasga con una fusta.
La muerte se ha llevado a una estrella,
No sin antes mostrarle en vida un calvario,
La mano sucia de estos hombres temerarios,
Sentenciaron a un ángel, con su sonrisa bella.
Y lo que todavía era tan tierno como un capullo,
Tan frágil he inocente con su hermosura,
Transformo en dolor a toda criatura,
Dejando a la justicia sin orgullo.
Mas la bronca que surge por tal efecto,
Nos encuentra escarbando hasta en el lodo,
Y nos junta como hermano codo a codo,
Para exigir de la verdad lo más perfecto.
Aun a sí los escrupulosos sacan ventaja,
Y en son de la información hacen jirones,
Disfrazando a la verdad en ambiciones,
Mientras la justicia queda escondida en una caja.
Y buscan la exclusiva de sus primicias,
Confundiendo con informaciones poco serias,
Desangrando con voracidad toda arteria,
En pos de ser primeros en las noticias.
Y es aquí cuando el mal se ríe con gesto inmundo,
Mientras los hombres claman con descontento,
Mas los corazones desconsolados y sin aliento,
Laten con desconfianza por en este mundo.
Quiera Dios te proteja dulce Candela,
Y sonrías en algún lugar del infinito,
He intercedas por cada hombre ante el Dios bendito,
Y nuestro camino sea guiado por alguna estela.
Quiera tu sonrisa sea superior a nuestras dudas,
Y tu perdón sorprenda al hombre y su tara,
Y aprendamos de estos hechos aunque fue muy cara,
La vida que pagamos con acciones crudas.
Quiera los culpables, esos tan miserables,
Que aprovecharon tu inocencia sagrada,
Paguen por tu vida masacrada,
Con el golpe certero de un filoso sable.
Reconozco que las prosas están cargada de dolor y bronca.
Es probable que hoy; mi poesía surja en un camino que redacta
Los sacramento de alguna alma dolida.
La fiel imagen De una niña que nada tuvo que ver con tanta
avaricia y estupidez me contaminan en cuerpo y alma.
Al vivir los acontecimientos y por sobre toda las cosas.
el desenlace fatal, solo puedo pensar en mis hijas,
mas con la mirada puesta al suelo parte de mi un espíritu que busca explicación.
Ojala que los culpables sientan el peso de la ley,
para que Candela, pueda descansar en paz.
Jesùs Marcelo Delise
.
YO SOY
simplemente mis pecados,
Mi refugio mis sueños mi hastío.
Soy quien convive con el delirio
Y el grito inmaculado,
Soy el que quiso desesperado
Navegar por los sueños de las tentaciones,
Soy el mar y las pasiones,
la frescura de mi propia ignorancia,
Soy una frase con arrogancia,
Soy la profesión sin directorio,
Soy la paz la guerra y el repertorio,
las mil lagrimas purificadas,
Soy la ira , la flor y la plegaria,
soy el que se atreve a decir no puedo,
Soy el calor el frió y el miedo,
Soy comunión con la estupidez,
El desierto, un oasis y la lucidez,
El grito que sin sentido se somete
Soy el que reclama y se compromete
con sus propias limitaciones,
Soy el pan, el vino, y las pasiones,
el refugio de mis dudas sin respuestas,
Soy, la mirada siniestra
la porción que me toco del pecado,
Soy la calma, la angustia los deseos soñado,
el que clama no darse por vencido,
soy el que se atreverá a buscar decidido
Una caricia para su frente,
Soy el bien, el mal, la plagaría obediente
La oración es pos de armonía,
Soy la voz que habla en rebeldía,
La inspiración que acepta sin prejuicio
Su sentencia al final el juicio
Frente a un Dios analizando sus letanías
Muere el amor
El Amor muere,
Una flor se desvanece,
Un hombre llora.