¿Porque se jactan de sabios y emprendedores,
Y tan dueño de este relativo suelo?
Si ni siquiera han aprendido a respetar el duelo,
De los que mueren de acuerdo a sus valores.
I
Los corazones de ley se recrean:
Aceptando que es posible algo bueno,
Pero también temen caer bajo el seno,
De los que beben el poder y se marean.
Las cartas se van echando
Los candidatos salen a las ferias
Y un manojo de acciones con histerias
Ban cavando hondo
Suenan entonces por lo hondo voces sin prejuicios,
Y se ven negociando sabios siempre por lo bajo,
Y se muestran grandes he idóneos sin importarles el desparpajo,
Mientras las verdades buscan no ser devoradas por los vicios.
¿Conque equidad gobernaran en esta etapa?
¿Cuales valores salpicaran en cada esquina?
Son tan grandes sus promesas que ni imaginan,
Cuanta contradicción que se le escapa.
Iracunda sensación que todo nos traba:
No dejes que la ilusión nos tilde,
Y la fría razón que no se rinde,
No deje saborear a los hipócritas sus babas.
Hombre de cualquier credo, pobre, rico, cristiano,
No seamos hermanos, en el desván y los vicios,
No sea que al vernos frágiles por él desquicio,
La estupidez siga con su gobierno soberano.
Carguemos la cruz sobre los hombros:
Con la fe que cataloga a un buen sirviente,
No sea que los diente de las serpientes,
Nos entrevere con más miseria en los escombros.
No busquemos talismanes salvadores,
Atribuyéndoles poderes nunca vistos,
Ellos son sin dudas falsos cristos,
Tan huérfanos de virtudes y valores.
Que impere en el momento decisivo,
Una cuota de conciencia razonable,
Para que se esfumen los parásitos estables,
Y se relaje nuestra conciencia en gran alivio.
Soñemos forjando buenas obras:
Sin gotas de conductas entrañas,
No abrasemos a la burguesía que nos engaña,
Rellenando nuestra mesa con sus sobras.
No podemos vivir secos y rabiosos,
Machacados por protestas soñadoras,
De que sirve las propuestas tentadoras,
Con la dignidad aniquilan en distintos posos.
Sin recelos sin repudio y resumiendo,
Este epilogo tan relleno por su discurso,
Comenzare a zambullirme en el concurso,
De las estrofas que con rabia van surgiendo.
Y si después de todo me voy metiendo,
Con palabras que denotan hidalguía,
Sean estas en la sombra una guía,
Para los tiempos que estamos deglutiendo.
Es tan fuerte el rencor reconocido,
Que me postra como enfermo sobre el suelo,
Y es tan agridulce mi vuelo,
Que no soy más que un votante empobrecido.
Y es por eso que tan convencido,
Les digo a los que participan en la patriada,
Que elijan con conciencia inmaculada,
Despertando a nuestro espíritu adormecido.
Que los argumentos representen con firmeza,
Al corazón alejado de las ataduras,
Y muy sumiso que reine la cordura,
Para que una vez pensemos con la cabeza.
En cada uno de los hombres esta previsto,
Un lugar, sobre un Dios omnisapiente,
Y los viles, los que juegan a ser Dios insipiente,
Serán juzgados según la voluntad de un Cristo.
Y cuando su muerte, ante Dios el que sabe tanto:
Clamara una voz sobre sonidos yerros,
He aquí los miserables perros,
Que ensucian mi pecho con el llanto.
¿Donde están?, ¿donde gimen con su lagrimas?
¿Donde abrasan con sus brazos sus rencores?
En sus vidas han pisoteado tantas flores,
Sin prestar conciencia a las plegarias.
¿Donde están los sabios embusteros,
Que recrearon soluciones magistrales?
Tan sucios, desgreñados por tantos males,
Porque esconde su rabo como perros.
¿Donde están los cadáveres sin mortaja,
Arrogantes mutilados en el averno?
Ya desnudos sin penique, sin un perno,
Rindan cuanta mientras su alma se raja.
La vida es una luz que reluciente:
Va filtrando sus rallos magistrales
Y la muerte dará cuenta de tantos males
Mientras juzga con mano ruda y consistente
Por todo esto es mucho más conveniente
Manejarse con trasparencia y cordura
Respetando por más inútil a la criatura
Y aclarando metas con actos convincentes.
Vale más un gesto bien decente
Que una corona envuelta en monarquía
De que sirve el triunfo sí la sequía
Será estampa pegada en la frente.
Quien proclame con su triunfo un imperio
Quien busque un poder que siempre cuadre,
Piense que por más que ladre y ladre
La muerte los envolverá en su misterio
Y en la soledad de un sarcófago serán sus dueños
Los gusanos que no hacen distinciones
Solo degluten sin ningunas condiciones
Rico, pobre, grandes, o pequeños.
Muchos hablan de obligaciones y derechos:
Y prometen sentenciar a una pira,
A malvados que bañados de mentiras,
Son cazados con estaca en el pecho.
Pero claro esta que el largo trecho,
De reprochable conducta mundana,
Pone en su mano la sentencia infrahumana,
Sentenciando al más débil en su lecho.
Y tratan de imbécil en sus arrogancias,
Agrupando conclusiones defectuosas
Cambiando de rotulo a las cosas
Como si así cambiaran sus sustancias,
Y con discursos alargan las distancias,
De los hechos a los cuales se deben,
Mientras sin ser vistos la sangre beben,
De los frágiles rendidos en sus desgracias.
Ya me causa pavor el resultado:
Y me recrea interrogantes fulminantes,
Y me lleva a rogar que cuanto antes,
Bajen Ángeles con un gesto encantado.
Puesto que no puedo dar pasó al costado,
Y mi saber en este tiempo es un dilema,
Reconozco que me causa una gran pena,
Encontrarme rendido en cualquier lado.
Y grito con voz entusiasmada,
Escucha rey enfermo, vil canalla,
No desgastes a la verdad sobre la ralla,
Ni destruyas esta patria que nos ha costado.
Con embates embusteros as logrado,
Arrastrar tantas intenciones,
No será este un manjar de convicciones,
Si no la hambrona y el ruego desesperado.
No pises nuestro cuerpo ni deformes
Toda esta sociedad sufriente,
Si as llegado al poder por tanta gente,
Dales justicia, salud, educación y los veras conformes.
Aquí estamos somos los hombres,
Que regresamos otra vez en gracia,
A confirmar nuestra vapuleada democracia,
Sin darles cuenta a quienes nos estorbe
Aquí estamos observa nuestro pasos,
Fuimos presencia en los lugares requeridos,
No lleves nuestros actos al olvido,
Ni dejes que caigamos en el fracaso.
20011 dia en que el pueblo se levanta y anda,
sea la razón el móvil que nos lleve a un encuentro
con la libertad, la igualdad, y la confianza de un mundo mejor.
De regreso a otra vuelta electoral,
La confianza va adoptando rectitud,
Y regresa con plenitud,
A un encuentro nacional.
Sea este el final,
De nuestra ignorancia desmedida,
Y vuelva a nosotros la vida,
Con el patriotismo universal.
Soñemos forjando las obras,
Sin adoptar conductas extrañas,
Cambiemos sin dudar las mañas,
Que nos da no más que las sobras.
Como escribió Almafuerte
En sus sonetos medicinales
Ofreciendo a tantos males
Una luz clara, un brazo fuerte.
En la vida y en la muerte
No te des por vencido ni a un vencido,
Ten el tesón del clavo enmohecido,
Lo cual es luchar sin especular con la suerte.
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